Juego libre... al aire libre


"No existe, ni existirá, ningún material, dispositivo electrónico ni programa informático que ofrezca a los niños la variedad e idoneidad de estímulos que ofrece la naturaleza" .
Clara Pons, Postgrado en Derecho de Infancia, investigadora y divulgadora del juego libre. 


Estar en contacto con la naturaleza es algo que todo ser humano necesita, y conlleva múltiples beneficios; el solo hecho de salir a caminar y tomar sol puede hacer que una persona se relaje y mejore su estado de ánimo en un instante. Es lógico, entonces, que la naturaleza sea igualmente importante para las niñas y niños.

Efectivamente, la naturaleza tiene un rol fundamental en múltiples aspectos de la vida de los más pequeños. Ayuda a adquirir habilidades para superar miedos y así ganar confianza en ellos mismos; les impulsa a tomar conciencia del vínculo con otros seres vivos, así aprenden a respetar y cuidar el medioambiente; fomenta la creatividad, el entusiasmo por descubrir, y por el juego libre y espontáneo.


Y, como probablemente ya sepan, es eso lo que aquí más nos interesa: fomentar el juego libre. El hecho de estar al aire libre, de explorar ambientes llenos de elementos no estructurados a su disposición, brinda a los más pequeños infinitas posibilidades para usar su imaginación y crear por su propia cuenta distintos escenarios y juegos. Los árboles se pueden trepar, o usar troncos caídos para hacer equilibrios, pero las ramas pueden también convertirse en espadas, o incluso en casas y refugios. 



Además, el hecho de jugar libremente en la naturaleza trae también múltiples beneficios:


Fomenta el ejercicio: en comparación con las pantallas o los juguetes en los que el niño sólo se sienta y aprieta un botón, jugar al aire libre les impulsa a explorar, correr, trepar, saltar, estar en constante movimiento.


Potencia la creatividad: como ya mencionamos, la naturaleza ofrece múltiples elementos que les da la posibilidad de imaginar y desatar su creatividad para inventar los juegos más entretenidos.

Beneficia su autonomía: en la naturaleza, las niñas y niños pueden encontrarse con diversos obstáculos que deben enfrentar por su cuenta para seguir jugando, ya sea simplemente buscar de forma independiente elementos que sirvan para su juego o creando herramientas para enfrentar pequeños problemas y encontrar soluciones. 


Desarrolla la empatía: la psicóloga y educadora Heike Freire habla sobre la importancia de generar una conexión con el entorno natural durante la infancia, no sólo para así fomentar el cuidado del medioambiente (que de por sí ya es importantísimo), sino que también como algo que favorece la empatía y configura el vínculo emocional con todos los seres vivos, incluidos los humanos.


"Estar al aire libre (al menos tanto tiempo como el que pasan dentro), en interacción directa con la vida, debería ser reconocido (y ejercido) como un derecho fundamental de la infancia, en nuestras sociedades Heike Freire. 




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